By Nuwanda
La probabilidad de que un streaptease salga bien es realmente baja pero siempre hay inconscientes que lo intentan, quizá pensando que así ganarán puntos. Valientes gilipollas. Y no piensen que hablo solo en masculino, sucede exactamente igual para ambos sexos, pero nosotros sucumbimos a nuestra temperatura y no encontramos nada interesante en esperar a que termine el baile. Por tanto, aquí no hay igualdad que valga: es mucho más probable que sea el hombre el que haga el ridículo de su vida. En primer lugar porque en eso de bailar ellas suelen llevar bastante ventaja y en segundo porque nosotros somos infinitamente menos exigentes. De hecho, mover el sujetador en plan helicóptero o menear el culo es suficiente para pasar de 0 a 100 en 30 segundos. Algo que al revés no sucede.
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A fuego lento
By Nuwanda
"Madurar es renunciar" me han dicho muchas veces. Y no se equivocan. Al crecer los caminos se bifurcan, los intereses se contraponen y las diferencias afloran. Las personas van y vienen. Unas se quedan más tiempo que otras, unas pocas incluso permanecen a nuestro lado siempre, pero la inmensa mayoría un día se despide, o ni siquiera.
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Amor,
Consejillos
7 formas de decir no sin decirlo
By Nuwanda
Una cena perfecta. Velas, vino y postres. Copa(s) para cerrar. ¿Sabes ese momento en el que estás con una chica y de repente, sin venir a cuento, empieza a bostezar como si llevara 25 horas de fiesta? Te está diciendo que no.
También dice no cuando, paseando por alguna avenida amplia y bonita, incluso romántica, lleva el bolso colgando entre ambos. Es posible que sea inconsciente pero también es un puto no. El paseo tiene una versión B, quizá algo más discreta: caminar lo suficientemente lejos como para que el roce sea un fenómeno extraterrestre. No es un juego, es un no. No permitas que te diga, "contigo no bicho".
Una cena perfecta. Velas, vino y postres. Copa(s) para cerrar. ¿Sabes ese momento en el que estás con una chica y de repente, sin venir a cuento, empieza a bostezar como si llevara 25 horas de fiesta? Te está diciendo que no.
También dice no cuando, paseando por alguna avenida amplia y bonita, incluso romántica, lleva el bolso colgando entre ambos. Es posible que sea inconsciente pero también es un puto no. El paseo tiene una versión B, quizá algo más discreta: caminar lo suficientemente lejos como para que el roce sea un fenómeno extraterrestre. No es un juego, es un no. No permitas que te diga, "contigo no bicho".
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Sexo
Está todo pensado
By Nuwanda
Ya tengo el plan.
El plan que hará que Ella se enamore locamente de mí, el plan que hará de esa noche la primera noche del resto de su vida, el plan que que me encumbrará a lo más alto de su escala. Algún hombre ávido de mujer podría preguntarme: ¿y que harás para conseguirlo en una sola cita? Pues solo hay una respuesta posible: sorprender.
Ya tengo el plan.
El plan que hará que Ella se enamore locamente de mí, el plan que hará de esa noche la primera noche del resto de su vida, el plan que que me encumbrará a lo más alto de su escala. Algún hombre ávido de mujer podría preguntarme: ¿y que harás para conseguirlo en una sola cita? Pues solo hay una respuesta posible: sorprender.
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Hacha de guerra
Vecinitas: Nuestra futura primera vez
By Nuwanda
Hace unos días tuve la gracia o la desgracia de escuchar unas copas de mi nueva vecina de abajo. Ni siquiera la he visto, para mí es solo una voz, eso sí, no una voz cualquiera, una bien bonita. Tiene pinta de universitaria por las cosas que dice cuando grita y logro entender algo. Suave, grave, alegre....
El caso es que mi balcón permite ver la mitad de su terraza y, por tanto, tarde o temprano nos cruzaremos, está claro, lo cual no deja preocuparme pues no es lo mismo un martes a mediodía que un sábado por la mañana. Carezco de cualquier pudor a la hora de asomarme al exterior y es muy posible que el primer encuentro sea también el último, al menos voluntariamente.
Hace unos días tuve la gracia o la desgracia de escuchar unas copas de mi nueva vecina de abajo. Ni siquiera la he visto, para mí es solo una voz, eso sí, no una voz cualquiera, una bien bonita. Tiene pinta de universitaria por las cosas que dice cuando grita y logro entender algo. Suave, grave, alegre....
El caso es que mi balcón permite ver la mitad de su terraza y, por tanto, tarde o temprano nos cruzaremos, está claro, lo cual no deja preocuparme pues no es lo mismo un martes a mediodía que un sábado por la mañana. Carezco de cualquier pudor a la hora de asomarme al exterior y es muy posible que el primer encuentro sea también el último, al menos voluntariamente.
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Hacha de guerra
No se puede ser tan 'pringao'
By Nuwanda
Dicen que las nuevas tecnologías están cambiando nuestra forma de comunicación. Seguramente el mayor fenómeno de todos ha sido el chat, y no por su complejidad técnica sino por eliminar el lenguaje oral de la comunicación interpersonal, haciendo de nuestro interlocutor un huevo de colores sin sentimientos ni emociones.
No nos damos cuenta pero chatear requiere confianza. Confianza en que no pasa de nosotros a pesar de ver la notificación, en que estará sola, en que sabrá interpretar el tono de nuestro texto o, nada más y nada menos, en que nos responderá en el momento "porque para eso tiene la puta lucecita verde encendida" o pone "En línea".
No nos damos cuenta pero chatear requiere confianza. Confianza en que no pasa de nosotros a pesar de ver la notificación, en que estará sola, en que sabrá interpretar el tono de nuestro texto o, nada más y nada menos, en que nos responderá en el momento "porque para eso tiene la puta lucecita verde encendida" o pone "En línea".
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Nunca te diría...
By Nuwanda
Siempre me han dicho "nunca digas nunca" y jamás he hecho caso. Hay cosas que no haré nunca y lo tengo muy claro. Quiero pensar que lo bueno está por llegar y que lo malo ya pasó. Me gustaría haber cometido ya los errores más grandes de mi vida aunque mucho me cuesta convencerme. En todo caso, insisto, sé que hay cosas que no haré nunca y del resto, sólo espero equivocarme lo menos posible.
Siempre me han dicho "nunca digas nunca" y jamás he hecho caso. Hay cosas que no haré nunca y lo tengo muy claro. Quiero pensar que lo bueno está por llegar y que lo malo ya pasó. Me gustaría haber cometido ya los errores más grandes de mi vida aunque mucho me cuesta convencerme. En todo caso, insisto, sé que hay cosas que no haré nunca y del resto, sólo espero equivocarme lo menos posible.
Los errores con ellas, con las mujeres, han sido muchos y muy gordos. Siempre me digo que no los repetiré y siempre los repito. He perdido importantes oportunidades con grandes mujeres por errores muy estúpidos. Creo que nos ha pasado a todos. Errores por acto o por omisión, unos más conscientes y otros más inconscientes. ¡Cuánta inexperiencia!
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Consejillos
¿Dónde están?
By Nuwanda
Las dudas de mis lectoras son alpiste para este blog. Una de ellas, desconsolada –que no desesperada, eso nunca– ante la dificultad de cazar a los hombres de bien, me preguntó en nombre de todas las mujeres por dónde podéis encontrarnos.
En primer lugar, el bueno no se busca, te encuentra. Es un topicazo, un estereotipo, pero con los hombres de bien se cumple. No hay nada interesante en el RR.PP. que está en todas partes, es poco... ¿exclusivo?
Dar con los hombres de bien, por tanto, no es nada sencillo...
Dar con los hombres de bien, por tanto, no es nada sencillo...
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Hacha de guerra
Meteorología ninfómana
By Nuwanda
Los hombres del tiempo son los mayores trileros que hay, eso también lo sabemos todos.
La probabilidad de acertar con la vestimenta y el calzado en un día "normal" es cada año un poco menor. No voy a clamar contra el cambio climático, contra la contaminación, contra las grandes fábricas, la energía nuclear o los desodorantes. Aunque supongo que algo tendrá que ver, yo no tengo ni pajolera idea de climatología. Bueno, algo sí sé: después de un rayo, hay un trueno.
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Nuwanda
Los hombres que no bailan
By Nuwanda
Bailar está bien.
Los hombres en general no bailan. Puede que muevan un poco las piernas y de vez en cuando algún movimiento de cadera pero bailar, lo que se dice bailar, no bailan.
Los hombres de bien no queremos bailar, no creemos necesitarlo. Si fuera necesario, imprescindible, una cuestión de vida o muerte, sólo bailaría aquellas disciplinas que tienen como objetivo seducir a las mujeres. Esos bailes que no dejan pasar el aire, esos en los que casi sin querer los besos se suceden, esos bailes que uno siempre recuerda.
Tango, salsa, vals y otros tantos que no sé ni cómo se llaman...
Los hombres de bien no queremos bailar, no creemos necesitarlo. Si fuera necesario, imprescindible, una cuestión de vida o muerte, sólo bailaría aquellas disciplinas que tienen como objetivo seducir a las mujeres. Esos bailes que no dejan pasar el aire, esos en los que casi sin querer los besos se suceden, esos bailes que uno siempre recuerda.
Tango, salsa, vals y otros tantos que no sé ni cómo se llaman...
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Hacha de guerra
Clases extraescolares
Dedicado a mi amiga y exitosa bloguera Anónima.
La educación es un proceso necesario y duro. Todo empieza con unos azotes cuando eres pequeño y después... Después llegan los gritos matinales para que vayas al colegio, los gritos nocturnos para que te metas en la cama y los gritos aleatorios por cualquier cosa, eres un varón preadolescente y todo lo que haces es joderle la vida a tu familia.
Más tarde, comienzan las visitas al despacho del director, los exámenes trimestrales, los entrenamientos, reuniones familiares eternas, las clases de refuerzo, los discursos de Papá, las homilías de Mamá sobre todo tipo de temas y las broncas de la novia por hacer esto o lo otro. Aunque lo que más te jode son las clases extraescolares de alemán a las que has prometido asistir, "¿para qué cojones querré yo el puto alemán?"
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No seas tacaño
By Nuwanda
Tanto das, tanto recibes. Como ya dije, si hay algo importante que me haya enseñado mi madre es que todo, absolutamente todo, es mejor si es compartido. Haz caso, aunque sea mi madre y no la tuya.
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Tenemos que hablar...
Llevo un tiempo queriendo escribir sobre Whatsapp. Creo que es un fenómeno social imparable que ha cambiado significativamente nuestra forma de comunicarnos. Sus beneficios son evidentes. Es inmediato, es gratis y es global, entre otros. Sin embargo, no me arriesgo si digo que también está causando daños en la comunicación presencial, trastornos obsesivos y una evidente degradación del lenguaje escrito, entre otros. También acuso al programita de haber matado al clásico "¿qué tal?"
Vaya por delante que soy un defensor del Whatsapp. Sus beneficios son innegables pero muchas personas se han vuelto locas. Además de instantánea, la comunicación por chat parece haber cogido también el cariz de permanente, de 24 horas non-stop, como si la gente ni durmiera, ni trabajara, ni cagara –uno de mis lugares favoritos para usar el chat–. La confianza no cotiza en máximos en estos tiempos salvo para escribir un lunes a las 3 de la mañana y la hora de la última conexión se ha convertido en una información imprescindible para muchas personas. Puedo entenderlo en el caso de un padre o una madre pero todo lo demás es obsesión. La gente parece esperar que dicho dato les diga algo más que eso, algo más que una hora.
Y el virus se extiende.
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El mometum
Si tu vida social cumple unos mínimos saludables sabrás lo que es una ruleta, la ruleta de los casinos. Una de las estrategias que los jugadores suelen utilizar y que yo solo conozco de pasada, de refilón, consiste en detectar el momento de la ruleta. Consiste en saber darse cuenta de la repetición de un patrón, no exento de volatilidad, dividiendo los números en tres grupos: vecinos de cero, tercio y huérfanos. Hay que ir apostando en función de la repetición de ciertos patrones, detectando partes de la ruleta más calientes que otra. Más o menos es así aunque no soy jugador de ruleta. Siempre fui más de póquer.
En la bolsa, éste fenómeno es más evidente aún. El momento o momentum es el precio al que conviene comprar o vender una acción. Comúnmente se habla de entrar o salir de un valor, lo que es muy importante de cara a nuestras expectativas futuras de beneficio. Así, la clave está en comprar barato y vender caro, anticipándonos a los movimientos del mercado y beneficiándonos de las subidas de los precios sin que las caídas nos hagan perder dinero.
Con las mujeres y los besos pasa algo parecido.
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Hacha de guerra
Desconocida e imposible
De etiquetas y etiquetados

Somos la generación del Post-it. Somos la generación del etiquetado rápido, de la apariencia que importa, del "paso de que me vean con este/a" y da pena, pero no todo es mierda en la casa del granjero. El etiquetado tiene muchas utilidades sociales y profesionales, tantas como la imagen o la reputación porque, quién no lo ha escuchado alguna vez, una imagen vale más que mil palabras. En la guerra de sexos latente entre partes solteras, y emparejadas también, las etiquetas sirven para clasificar a los adversarios.
Las clasificaciones que ellas hacen de nosotros son realmente complejas y varían mucho de unas a otras. Así, podemos encontrar chicas con pocos grupos -amigo y no-amigo- o chicas con múltiples agrupaciones -pringado, flipado, follable, "puede que una noche tonta", es "mono", "ven a mi casa ya", "espero que no la cague hablando", "ni borracha", "es el típico con el que me caso pero no ahora", etc...- Cuantas menos clasificaciones, mayor cantidad de testosterona en sangre.
Los hombres, como en casi todo, somos más pragmáticos, más superficiales. Por lo general, las mujeres nos entran por los ojos. Si nos gusta lo que vemos, nos esforzamos por conocer más. Si no, siempre habrá tiempo de hacer nuevas amigas. Tranquilas, se pasa con la edad. Generalmente hacemos una clasificación triple: "no me la follaba", "me la follaba" y "me casaba con ella".
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Aceptar, asumir y aprender.
La felicidad no es una vida sin problemas, sino la fortaleza para superar los problemas que se presenten. No existe tal cosa como una vida libre de problemas; las dificultades son inevitables. Pero la manera en la que experimentamos y reaccionamos a nuestros problemas depende de nosotros.
(Daisaku Ikeda, "La Felicidad")
Nunca he creído en el destino y desde luego que existen las coincidencias.
Hace unos días, mis queridos amigos tuiteros @JuanSantafe y @martagllera propusieron un tema para el debate: Los errores y su relación con la felicidad. Me pareció una gran idea y acepté, aunque hubiera aceptado igualmente si el tema no fuera tan de mi agrado. La coincidencia es que durante los días siguientes la cagué, fallé, erré y he pensado mucho sobre los errores y mis errores. Es curioso que por primera vez estemos de acuerdo en algo. Ahí va...
Hay errores y ERRORES, pero en general son todos involuntarios –de lo contrario hablamos de coeficientes intelectuales limitados y no es representativo–. Solemos clasificarlos, por no liarnos mucho, en función de sus consecuencias. Errores tontos y cagadas-de-pelotas. Así, preguntarle a una señora la edad que tiene es un error pequeño, un error de educación, cuyas consecuencias pueden ser: verdad, mentira o una crítica. No es muy grave. Sin embargo, si tocamos un pecho a una mujer que resulta ser la novia del portero de la discoteca lo más probable es que acabemos en el hospital con la nariz en la mano, las costillas echas un garabato y la cara como una pizza de peperoni. Sería un error grave porque graves serían sus consecuencias.
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Consejillos
4 formas de conseguir a un tío (Resp)
Hoy empiezo una nueva categoría de artículos: Respuestas. En ellos pretendo dar respuesta a los COMENTARIOS publicados que me planteen dudas de cualquier tipo y que me sienta capaz de responder.
Una lectora me ha pedido que escriba las cuatro formas de conseguir a un tío –gracias–. Reconozco que es una pregunta que no me han hecho nunca.
Existen mil maneras de perder a un hombre y de la misma forma hay mil maneras de conseguirlo. El problema es que una mayoría importante de los hombres coincidimos en las formas de perdernos pero no sucede lo mismo para lo contrario. En cualquier caso, querida Anónimo, voy a intentar responder, voy a intentar resumir, esas cuatro formas diferentes de cazar a un machote.
Existen mil maneras de perder a un hombre y de la misma forma hay mil maneras de conseguirlo. El problema es que una mayoría importante de los hombres coincidimos en las formas de perdernos pero no sucede lo mismo para lo contrario. En cualquier caso, querida Anónimo, voy a intentar responder, voy a intentar resumir, esas cuatro formas diferentes de cazar a un machote.
Parte de su comentario en 4 formas de perder a un tío fue:
[...] nos dices 4 formas de perder a un tío, algo que se nos da bastante bien, a algunas hasta cuando no quieren perderlo, pero la cuestión que muchas nos planteamos es como "pillarlo". Me explico, cuando a un tío le interesa una tía de verdad va a saco y cuando van a saco tu no puedes ceder rápido, porque pierden el interés, pero a veces te apetece ceder, así que la pregunta es, cual es el momento para dar tu brazo a torcer o como hacerlo sin que pierda el interés. Esta claro que dando una de cal y otra de arena, pero me gustaría si es que puedes, que fueras tan concreto como lo has sido al exponer las 4 formas de perder a un tío. En cualquier caso, quizá estemos enfocando mal el asunto y lo mejor que podemos hacer cuando un tío va a saco, es partir de la base de que tal vez sea un poco obsesivo y caprichoso y directamente alejarnos de el sea lo mas inteligente. Que opinas?
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Consejillos,
Hacha de guerra
No tengas miedo
Las chicas son "miedicas".
Esto es así le pese a quien le pese y con las excepciones que sean pertinentes.
Si hacéis memoria, seguro que recordaréis la última vez que una mujer os dijo que sentía miedo. Puede ser por cualquier cosa, lógica o no, real o ficticia. Pueden esconderse tras sus tacos o sus contestaciones, tras un pátina de seguridad y confianza o tras un look de fuerza y autosuficiencia pero todas, todas, tienen miedos. "Vaya estupidez" me diréis, lógico, nosotros también tenemos miedos aunque nunca tendríamos miedo de una cucaracha.
A las cucarachas, zapatilla.
A las cucarachas, zapatilla.
Siempre se ha dicho que las mujeres buscan seguridad en un hombre, así lo dicen las decenas de miles de libros escritos sobre seducción y psicología de la mujer, cientos de estudios de Universidades desconocidas y la experiencia personal de un mediocre servidor. No seré yo el que lleve la contraria a tanto ilustre pensador, estadista y sociólogo pero yo me refiero a los miedos raros, casi tontos en algunos casos, a los miedos comunes a las cosmopolitas chicas de nuestra era.
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Consejillos,
Ellas
Guerreras
Si digo "mujer guerrera" la mayoría de nosotros pensará en una mujer peleona, contestona, independiente y fuerte y así es. Las mujeres guerreras están presentes en toda la historia de la humanidad. Cada una en su contexto, su mundo, sus circunstancias y todas tienen en común ese carácter inmortal y transgresor, fuera de la media, que deleita y asusta, ese carácter que acaricia a golpes y besa a mordiscos, ese carácter que puede con nosotros. Supongo que es parte de su atractivo.
Podrán identificarlas por un pequeño tatuaje en la espalda, algún agujero más de lo habitual en las orejas, expresiones típicamente masculinas como "tronco", "tío" o "es la polla". Son aquellas que no tienen problemas para hablar de sexo o criticar a las más pijas y modositas, son aquellas a las que se les hincha una vena en la frente cuando alguien las vacila, son aquellas que sólo se ponen tacones en ocasiones especiales, incluso aunque les encanten los zapatos y que nunca, nunca jamás, serán feministas.
"Ni contigo ni sin ti"
Mantienen conflictos abiertos aunque tengan las soluciones delante, les encanta tener la razón y discutirán lo necesario hasta la victoria o la rendición –la nuestra claro–, se cabrean hasta ponerse verdes si alguien intenta engatusarlas con aires de superioridad y no dudarán en decir que algo no les gusta pese a que hayas puesto toda tu buena voluntad y esfuerzo.
Sin embargo y con frecuencia olvidamos que dentro de sus pesadas armaduras aún existe esa mujer que necesita al hombre, como el hombre a la mujer, aún existe esa mujer que se emociona con las frases bonitas y que marca páginas de libros de autoayuda, esa mujer que se pone nerviosa antes de quedar con un hombre, esa mujer... Y todo ello pese a que no soporte las flores, beba más chupitos de jagger que nosotros y mande a los tíos a la mierda al son de "yo me voy a casa y tú no vienes conmigo".
Hay sangre entre tanto acero.
Las guerreras que se pasean por mi biografía cual conquistadoras de pueblos indígenas analfabetos, primitivos y por tanto indefensos, siempre me han enseñado lecciones valiosas, lecciones de las buenas, de las que se aprenden a tortas y gritos, de esas que nunca se olvidan, de esas que uno le hacen cambiar.
Por ello y con el único fin de evitar males mayores, hay hombres a los que recomiendo correr cuando una guerrera se cruce en su camino:
Creo que la única forma que hay de conquistarlas es la admiración. Una admiración superior a su carácter, superior a su ego, superior a sus barreras de entrada, superior a todo... De lo contrario, serás uno más.
Con todo, son tan femeninas, romanticonas y sensibles como las demás aunque con unas ventajas y desventajas diferentes. Nunca celebrarán San Valentín pero si se te olvida su cumpleaños eres hombre muerto. No les importa el qué dirán pero si las llamas "cari" te cortarán la lengua. No dirán que eres el hombre de su vida cada día pero cuando lo hagan saldrá desde dentro, muy dentro. Nunca serán pesadas pero siempre estarán ahí, atentas. Siempre querrán batallar contigo pero nunca se rendirán.
Al pan, pan y a la guerrera, guerra.
Podrán identificarlas por un pequeño tatuaje en la espalda, algún agujero más de lo habitual en las orejas, expresiones típicamente masculinas como "tronco", "tío" o "es la polla". Son aquellas que no tienen problemas para hablar de sexo o criticar a las más pijas y modositas, son aquellas a las que se les hincha una vena en la frente cuando alguien las vacila, son aquellas que sólo se ponen tacones en ocasiones especiales, incluso aunque les encanten los zapatos y que nunca, nunca jamás, serán feministas.
"Ni contigo ni sin ti"
Mantienen conflictos abiertos aunque tengan las soluciones delante, les encanta tener la razón y discutirán lo necesario hasta la victoria o la rendición –la nuestra claro–, se cabrean hasta ponerse verdes si alguien intenta engatusarlas con aires de superioridad y no dudarán en decir que algo no les gusta pese a que hayas puesto toda tu buena voluntad y esfuerzo.
Sin embargo y con frecuencia olvidamos que dentro de sus pesadas armaduras aún existe esa mujer que necesita al hombre, como el hombre a la mujer, aún existe esa mujer que se emociona con las frases bonitas y que marca páginas de libros de autoayuda, esa mujer que se pone nerviosa antes de quedar con un hombre, esa mujer... Y todo ello pese a que no soporte las flores, beba más chupitos de jagger que nosotros y mande a los tíos a la mierda al son de "yo me voy a casa y tú no vienes conmigo".
Hay sangre entre tanto acero.
Por ello y con el único fin de evitar males mayores, hay hombres a los que recomiendo correr cuando una guerrera se cruce en su camino:
- Los guerreros: por muy buen guerrero que uno pueda ser, las heridas siempre acaban desangrándonos, aunque sea muy despacio, y ellas siempre ganan.
- Los irascibles: tarde o temprano te sacará de tus casillas y perderás la partida, gritarás más que ella y ella hará lo mismo y todo terminará en portazo o disculpándote ante el vecino.
- Los buenistas: recibirás broncas, jamás tendrás la razón y ella siempre estará más borracha que tú. Sé bueno pero no gilipollas y si ese rollo no te gusta, a otra cosa mariposa ya que no se puede cambiar a la gente.
- Los impacientes: el fuego siempre se apaga con el tiempo, incluso cuando se lo lleva todo por delante y el listillo de la manta puede acabar en el hospital.
- Los tontos, ignorantes o incultos: si ya lo tienen jodido con una mujer normal, jamás podrán con una guerrera... O sabes responder o estás fuera.
Creo que la única forma que hay de conquistarlas es la admiración. Una admiración superior a su carácter, superior a su ego, superior a sus barreras de entrada, superior a todo... De lo contrario, serás uno más.
Con todo, son tan femeninas, romanticonas y sensibles como las demás aunque con unas ventajas y desventajas diferentes. Nunca celebrarán San Valentín pero si se te olvida su cumpleaños eres hombre muerto. No les importa el qué dirán pero si las llamas "cari" te cortarán la lengua. No dirán que eres el hombre de su vida cada día pero cuando lo hagan saldrá desde dentro, muy dentro. Nunca serán pesadas pero siempre estarán ahí, atentas. Siempre querrán batallar contigo pero nunca se rendirán.
Al pan, pan y a la guerrera, guerra.
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