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Clases extraescolares


Dedicado a mi amiga y exitosa bloguera Anónima.


La educación es un proceso necesario y duro. Todo empieza con unos azotes cuando eres pequeño y después... Después llegan los gritos matinales para que vayas al colegio, los gritos nocturnos para que te metas en la cama y los gritos aleatorios por cualquier cosa, eres un varón preadolescente y todo lo que haces es joderle la vida a tu familia.

Más tarde, comienzan las visitas al despacho del director, los exámenes trimestrales, los entrenamientos, reuniones familiares eternas, las clases de refuerzo, los discursos de Papá, las homilías de Mamá sobre todo tipo de temas y las broncas de la novia por hacer esto o lo otro. Aunque lo que más te jode son las clases extraescolares de alemán a las que has prometido asistir, "¿para qué cojones querré yo el puto alemán?"

Evita a la currantes

Trabajar es duro. Lo es para todos y por ello no me sirve de excusa para muchas cosas. El trabajo genera estrés y eso es negativo para cualquier persona, para cualquier carácter, para cualquier personalidad. Es muy posible que no podamos evitarlo y tampoco voy a decir que no se deba tener estrés bajo ningún concepto pero hay límites, como en todo.

El estrés según Wikipedia es una reacción fisiológica del organismo en el que entran en juego diversos mecanismos de defensa para afrontar una situación que se percibe como amenazante o de demanda incrementada. Normalmente nos pasa con el trabajo y por ello recomiendo evitar a las currantes, a las currantes crónicas, esas que siempre tienen algún tema de trabajo en la cabeza, esas que viven pegadas al móvil, al portátil, a las noticias, ufff.... me agobio solo imaginándolo.

Por un lado, no me gusta la idea pasar mucho tiempo solo mientras ella trabaja durante horas para llegar a casa totalmente destrozada y malhumorada. Discusión y a dormir no es mi rollo. Entiendo que hay que currar y soy un currante pero no quiero una relación de la que no puedo disfrutar. Me parecería incoherente decir otra cosa teniendo en cuenta mi visión, por ejemplo, de las relaciones a distancia...

Por otro, soy un hombre activo y tranquilo, hago muchas cosas pero siempre a mi ritmo y la hiperactividad, como la vaguería, es una afección que detesto. Una mujer histérica, una que no puede parar de hacer cosas en todo momento, una que no sabe estar tranquila no es mi rollo y las currantes tienen todas las papeletas...

Me encanta mi trabajo y me encanta hablar de él pero estoy por encima suyo –aunque no desde hace mucho–, yo soy más importante y no podría estar con alguien diferente en este aspecto. Necesito una mujer que este por encima de su trabajo. Quiero pensar que ellas piensan igual, quiero creer que ellas creen en lo mismo que yo y si no es así, peor para todos...

#NormasParaRecordar: Evita a las currantes


Un Cruce


Hay muchas cosas que una mujer nunca debería hacer si no quiere gustarle a un hombre. Supongo que cada uno tendrá sus debilidades, como yo. Pueden llamarse estímulos, puntos flacos o dragones dormidos, el caso es no dejar indiferente. Es una guerra en la que todo vale, un desafío constante que me vuelve loco, una droga de la que no quiero quitarme. Es un gesto, una palabra, una mirada, un estilo, un giro de cuello, un roce...

Sé que me miras y si sigues haciéndolo puedes llegar a ver lo mejor de mi, y eso es peligroso. Puedes mirarme a escondidas o hacerlo sobre el hombro pero siempre noto que lo haces, no paso ni una aunque creo que eso ya lo sabes. Me divierte y quiero jugar.

Como si de un equilibrista se tratara, atraviesas la habitación subida a unos tacones que están por encima de tus costumbres, por encima de tu cerebelo. Siempre me dan ganas de ofrecerte una mano y siempre reniego. 

Esa sonrisa, esa sonrisa vergonzosa, cuando parece que te vas a caer, es una debilidad, es una nueva droga, es un anzuelo que quiero morder. Si para más inri me miras a los ojos mientras te pasas el pelo por detrás de la oreja me matas, desactivas mis defensas, me tienes.

Levantas la mano para que choquemos las palmas y nunca me niego, nunca te vacilo con ello y quiero que lo hagas cada vez que tengas la oportunidad pero no me agarres la mano tras el choque, no me sujetes como si ya fuera tuyo, no tires de mi porque entonces me dejaré tirar... Y créeme, tú no quieres eso.

Después sueles decir algo y yo disfruto escuchándote, serán las pequeñas rasgaduras de tus cuerdas vocales o ese acento mediterráneo... No lo sé. Y, como todo, me gusta. Si tengo un buen día, busco la mayor estupidez que se me ocurra y la suelto sin pudor ni seguridad, la suelto para ver qué pasa después, para ver si lo haces, para ver si finalmente te ríes...

Todo encaja. Ella encaja. Play.


PD.- Sí, se trata de la Meta nº2

#Fantasía Nº 1 - "Hasta luego"

Un hombre trajeado pero sin corbata entra por la puerta giratoria del hotel. Lleva una pequeña maleta. Parece algo cansado...

–Buenas noches. ¿En qué puedo ayudarle?
–Tengo una reserva. Aquí tiene –dice entregando el papel de la reserva.
–Permítame comprobarlo –dice ella a bajo volumen– Sólo serán unos segundos.
–Por supuesto. No hay prisa alguna –Dice él en tono serio y comprensivo mientras la mira a los ojos.

Ella sonríe y mira hacia abajo, hacia la pantalla del ordenador.

–Su habitación es la 216. Una doble para uso individual.
–¿Tiene cama de matrimonio?
–Sí. Cama King Size. Estoy segura de será de su gusto –dice en tono informal y alegre.
–Estoy seguro
–Puede subir por éste ascensor y girar a la derecha al salir –dice señalando a un pasillo cercano.
–Muy bien. Gracias por todo. Ha sido usted muy amable –dice él sonriendo pícaramente.

Ella devuelve la sonrisa y él se da cuenta. Avanza unos pasos en dirección al ascensor y pulsa el botón. El ascensor está en la planta baja, ya era tarde. Entonces se queda pensando y se dice: "¿Porqué no? Aquí hay juego". Se da media vuelta y se aproxima de nuevo a la recepción.

–Disculpe que la vuelva a molestar.
–No es molestia ninguna señor.
–No, por favor, no me llames señor. Sólo quería saber dónde puedo tomarme una copa antes de acostarme –ella sonríe al escucharle.
–¿Conoce la ciudad?
–No
–Muy bien pues mire: –dice desplegando un pequeño mapa– Aquí tiene la taberna de Pepe, es muy conocida y podrá encontrar gente a pesar del mal día. Aquí...
–Me gustaría que no irme muy lejos. Mañana tengo que trabajar pronto y no quiero terminar tarde.
–Entiendo –dice casi recostándose sobre el mostrador–. Pues en ese caso la mejor opción es la cafetería de nuestro hotel. Es la más animada por esta zona. Además se puede cenar muy bien y tiene terraza con calefacción.
–Mmmmm.... No sé si hacerte caso –dice en tono picaresco, quemando sus balas. Y sonríe.
–De verdad le va a gustar –insiste también sonriendo. Entra en el juego.
–¿Tú vas mucho? –pregunta mientras se apoya en el mostrador, acortando la distancia. Es lo que se llama un All-in en poker.
–No suelo ir porque trabajo aquí pero siempre que he estado lo he pasado bien. Ponen música agradable y te ponen unas tapas buenísimas –en tono cercano, confiado y animado.
–Tengo que darme una ducha y cambiarme pero después bajaré a tomarme la copa y deberías acompañarme. Lo pasaremos bien.
–No sé... –dice con cara de responsabilidad
–¿A qué hora sales?
–En media hora
–¿De verdad? ¡El destino nos muestra la señal! ¿Cómo sino podría darse tal casualidad? –dice él alegre y divertido.

Ella sonríe pero él no quiere que piense y dice:

–Haremos una cosa. Yo subo a cambiarme y después bajaré a tomarme la copa. Espero que al terminar, pases por allí y esperarme si no me ves, ya que sólo puedo retrasarme cinco minutos, no más. Prometido. Encantado de conocerte Ana. Hasta ahora.

Food & Sex & Sports

Hoy he tenido una comida de trabajo con dos compañeros. Los tres somos bastante amigos y tenemos la confianza suficiente como para dedicar la conversación del almuerzo al sexo opuesto y al sexo en general. En los tres casos estamos bastante necesitados. Por mi parte por la sequía que arrastro desde el caluroso verano y por la de los otros por estar insatisfactoriamente casados y con hijos.

Al fondo de la barra había un hombre entrado en años con una madura espectacular, guapa, insinuante, sexy... Un bombón vaya. El comentario estaba ya servido: "O es puta o una trepa". Los chochitos escandalizaréis por el comentario pero así de simples somos o, mejor dicho, así simplificamos la vida. Los 15 minutos siguientes a esta primera observación fueron prácticamente iguales aunque alternando entre todas las mujeres allí presentes. Lo típico...

El primero comentó que una de ellas podría dormir de pie pues calzaba como mínimo un 43 aunque todos coincidimos en que tenía morbazo y que nos la tiraríamos. Concluye, por si no había quedado claro, diciendo que es un fetichista de los pies. El segundo comenta que el olor del pelo es una de sus debilidades y que por ello las fumadoras no le gustan mucho. Comento, ante semejante sarta de gilipolleces, que para "escrupulosos y exquisiteces, a putas".

Yo, como dice el Guardián entre el Centeno, creo en las chicas que saben a ginebra, tabaco y lápiz de labios. Me gustan rasurados, arreglados o casi salvajes. Me gustan los pies grandes y los pies pequeños aunque en cualquier caso deben estar limpios. Me gustan las mujeres más altas que yo, las de mi altura y a las que saco una cabeza pues no me parece un tema importante cuando se está tumbado en un sofá.

Me gusta comer con los compañeros y tirar de boquilla. Exagerar los rasgos negativos y exagerar los rasgos positivos, sin ponernos nunca de acuerdo en cuál de las allí presentes es la más follable. Ya de vuelta a la oficina comentamos que Mirotic, el jugador del Real Madrid de baloncesto, puede hacernos una putada si finalmente decide jugar con su país de origen, "Serbia, Montenegro o el que cojones sea".

Fdo. Nuwanda

Puta vida

Me da la vida en otra noche de trabajo, la segunda consecutiva... ¡Puta vida!