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Clases extraescolares


Dedicado a mi amiga y exitosa bloguera Anónima.


La educación es un proceso necesario y duro. Todo empieza con unos azotes cuando eres pequeño y después... Después llegan los gritos matinales para que vayas al colegio, los gritos nocturnos para que te metas en la cama y los gritos aleatorios por cualquier cosa, eres un varón preadolescente y todo lo que haces es joderle la vida a tu familia.

Más tarde, comienzan las visitas al despacho del director, los exámenes trimestrales, los entrenamientos, reuniones familiares eternas, las clases de refuerzo, los discursos de Papá, las homilías de Mamá sobre todo tipo de temas y las broncas de la novia por hacer esto o lo otro. Aunque lo que más te jode son las clases extraescolares de alemán a las que has prometido asistir, "¿para qué cojones querré yo el puto alemán?"

Kill Resaca

El viernes la borrachera fue histórica. Mi horario fue de 17:00 a 4:30. Sin parar de beber, comiendo lo justo y fumando de menos por la puta ley antitabaco. Vaya sudada me pegué, es como si me hubieran puesto algo en la copa, baya borrachera joder...

Sin perdonar la oportunidad, el sábado no fue para menos... Cerveza, mojitos y gin tonics, buena mezcla, mezcla mortal... Apenas he dormido dos horas.

Un fin de semana etílicamente de récord.

Es domingo y en mi cabeza desfila el mismísimo ejército de Alejandro Magno. Los párpados caen sin frenos y no puedo seguir escribiendo. Apenas puedo hablar aunque tampoco me gusta hacerlo cuando escribo. La garganta pica y la boca es arena. 

Me duelen los tobillos, parecen chorizos. No debí saltar tanto. La chaqueta que llevé el viernes está echa una verdadera mierda, bolsillo descosido incluido. Tengo tres sellos en los brazos, esos que te ponen cuando sales de un garito... Somos como ovejas...

Me duelen los ojos, mi fotosensibilidad se ha multiplicado.

Vaya tardecita de domingo.

Busco entre mis archivos una película que anime el ambiente. Entre las primeras opciones siempre aparece alguna de Quentin Tarantino. Entre las segundas podemos encontrar de todo. Desde cine bélico hasta la más chochona de las comedias románticas. Ahora mismo no todas valen igual.

Consumo Nestea y alguna CocaCola –esto no es publicidad–, miro en la nevera por si diviso algo de picar pero no tengo esa suerte, es domingo. Sólo veo algo de embutido en la despensa pero ni rastro de pan de ningún tipo aunque tampoco estoy para exquisiteces.

Apuesto por Kill Bill, la 1 y si me despierto un poco también la 2. Estamos que lo tiramos.

Cómo no animarse con una de las mejores escenas de violencia que he visto nunca...



2012


Dejo atrás un año de contrastes, como todos supongo. Han pasado cosas buenas y han pasado cosas malas y todas me han cambiado más de lo que cabía esperar.

2012 fue el año de mi independencia, el año en el que me fui de casa de mis padres, el año en el que di el gran paso. La decisión no fue fácil y durante estos meses he tenido momentos de orgullo y momentos de arrepentimiento pues vivir solo no es una tarea sencilla. Eso sí, me han visto...

Ha sido el año de mi soltería tras cinco años de relación, otra tarea dura, muy dura. Fue sin duda la decisión más difícil que he tomado nunca y mis momentos de arrepentimiento son más frecuentes de lo que me gustaría pero sigo pensando que hice lo correcto y duermo de puta madre por las noches. También fue el hecho que engendró a Nuwanda.

2012 me ha enseñado que la gente cambia si sale de los cojones, que las discotecas son el peor lugar para todo, que mis padres son unos héroes, que hay amigos que se van y amigos que llegan, que las mujeres siempre están más guapas cuando sonríen, duermen o leen. He aprendido que todo tiene un límite: la distancia en una relación, el agravio de un amigo, el dinero a final de mes, el tiempo libre... La vida está llena de límites y debemos conocerlos bien para respetarlos o saltárnoslos.

2012 me ha enseñado que sin riesgo no hay éxito ni adrenalina y que sin perseguir ambas cosas la vida es un poco más aburrida. Entendí que no hay cartas malas, que todo depende de cómo las juegues y que hay que jugar mucho para ser un maestro.

2012 fue un año jodido pero tuvo grandes momentos, momentos de felicidad, de alcoholismo, de lectura, de escritura, de conversaciones profundas, de orgullo y de mucho trabajo. Un año completito, un año bien vivido, un año de vida.

Muchos proyectos surgieron en esos doce meses de camino. Uno verán la luz y otros no pero lo importante es que los hay...




Llamar a mamá

En el cine, las primeras palabras de un niño suelen ser "mamá" o "papá" aunque en la vida real pueden ser otras muy distintas.

Soy más de papá pero fue mi madre la que cargó con mis dificultades para comer, mis llantos cuando ella se se arreglaba para ir a trabajar y la violencia que profesé a mis hermanos cuando los celos se volvían incontrolables.

La adoro. La admiro. Mataría por ella.

Estar a su lado es un oasis de paz de en un mundo en guerra, una casita perdida en la montaña, un submarino bajo una tormenta. Me da tranquilidad, me siento seguro. No sé cómo lo consigue.

No necesito contar muchas cosas para que lo sepa todo. Sólo con mirarme es capaz de adivinar lo que voy a decir a continuación y, sin poder esperar a que lo diga, me da la solución antes siquiera de conocer el problema.

No tengo otra, ni ganas. Ella se basta y se sobra.

Desde que vivo fuera, todo es un poco más distante, un poco más difícil. Me he vuelto un poco hipocondríaco y cada cosa que me pasa puede ser el inicio del fin de los días. Cada tos puede ser el primer efecto de un cáncer, cada mareo puede ser la antesala de un desmayo y cada taquicardia puede ser el comienzo de un infarto... 

Me falta paz. Me falta mamá. Y, claro, llamo por teléfono...

–Hola mamá

–Hola mi vida, ¿cómo estás?
–Muy bien, aquí trabajando.

–¿Tienes mucho lío?
–Un poco, de aquí final de año estaré bastante liado.

–Pero... ¿Estás bien, no? Te noto raro...
–Es que tengo la sensación de taquicardia madre.

–¿Te late rápido el corazón?
–Sí, un poco. La verdad es que no me había pasado.

–Eso es estrés hijo, necesitas descansar más.
–Ya lo sé mamá pero no tengo tiempo. Intentaré descansar esta noche, me acostaré pronto.

–Eso y cena algo ligero y tómate una tila antes de acostarte. Eso te relajará y dormirás mejor. ¿A que también te duele un poco la espalda?
–Sí, ¿qué significa eso?

–Pues lo dicho, que descansas poco y mal. En cuanto duermas dos días seguidos ocho horas se te pasa seguro pero eso sí, si te asustas me lo dices que nos vamos a urgencias en un momento.
–No, no. Tranquila. Creo que estaré bien. Hoy fumaré menos y no tomaré café después de comer. Procuraré respirar a fondo y estar tranquilo.

–Eso y descansa hijo por favor, no me dejes preocupada que lo de no tenerte en casa me da una cosa...
–Yo también te echo de menos mamá pero así es la vida...

–Qué me vas a decir mi vida...
–Gracias mamá

–¿Estás tonto? A mi no me tienes que dar las gracias por nada que para eso soy tu madre. Sólo faltaba...
–Gracias mamá

–¡Bueno! haz el favor de hacerme caso y si pasa cualquier cosa me llamas. Pero me llamas ¿eh? ¿EH?
–Síííííí... No te preocupes, no ves que acabo de hacerlo... Te quiero madre

–Y yo a ti mi sol, no trabajes mucho y diles que te suban el sueldo...


#NormasParaRecordar: Llamar a mamá

Tú, yo y mi resaca

–Ponme una cervecita
–¿Doble o caña?
–Doble, la duda ofende joder...


Me encanta tener resaca. Ese martilleo cerebral, esa boca seca y esa voz de ultratumba son tres señales inequívocas de una gran noche, son pruebas de que aún seguimos vivos, de que no somos sólo trabajadores o soldados. Tener resaca es una sensación cojonuda y yo estoy enganchado. 

Un juntaletras como yo ve en la resaca un estado mental más sensible y un estado físico que sólo permite teclear...


–Ponme un whisky –digo con aplomo confianza
–¿Ballantines? –me pregunta sonriente una voluptuosa camarera
–Johnnie Walker... –respondí mientras pensaba en sus perfectos pechos



Hoy no he dormido solo. Hoy, como tantos otros días desde mi soltería, me he acostado con mi almohada. Abrazado a ella como si de la mismísima Charlize se tratara, he deslizado mis brazos con suavidad y lentitud e incluso me he levantado con cuidado, para no molestarla, para no despertarla. 

La luz del sol oscurecía mi futuro próximo pues debo sortear un par de obstáculos para llegar al baño... Casi caigo tras el primer paso.

Persiana bien arriba, casi tanto como para no volver a bajar jamás. Medio edredón bajo mi pierna y medio edredón en suspensión, bajera salvajemente descolocada. Un calcetín en mi pie y otro en la mesilla de noche. Un zapato bajo la cama, cajetilla de Marlboro vacía en las proximidades y un cigarro aplastado por el suelo.


–¿Me pones lo mismo de antes?
–Cómo quieres que recuerde lo que te he puesto
–Perdona no creí que fueras deficiente mental pero es que como somos 6 en el bar... ¡Bueno da igual!, whisky con Coca-Cola. Gracias
–De nada



Mi jarra de agua sin tapa sobre el escritorio. Ordenador encendido y ardiente, un capítulo de Breaking Bad pausado en los títulos finales, el YouPorn abierto en otra pestaña junto a Twitter, el blog y Facebook. "¡Ahí está mi móvil!" y tiene dos llamadas perdidas de mi CNMV particular y tres whatsapp a horas indecentes con una ortografía indigna. 10% de batería...

Una tabla de madera con un cordón de Espetec Casa Tarradellas, un cuchillo y muchas migas, todo repartido por la mesa del salón. Ropa por doblar apilada en en el sofá, otro par de calcetines usados y "¡joder mi otro zapato!". Seis corbatas sobre el pomo de la puerta y unas zapatillas metidas en el revistero.

–¿Has visto mi chaqueta?
–La has traído puesta al garito seguro
–Gracias Sara



La camisa sobre el fogón de la cocina junto a los restos de una bacanal. Una manzana, una botella de Coca-Cola vacía, un sobre de salchichón abierto y tres vasos con restos de diferentes bebidas. Una cazuela con el tomate reseco y un tenedor dentro. Una caja vacía de galletas Tosta Rica, un bric de leche vacío y un trapo colgando del grifo.

Unas zapatillas de fútbol junto a la lavadora –está tengo en el baño–, 8 botes de diferentes cosas sobre el lavabo. Pasta de dientes, gomina, Listerine, gotas, un frasco de Abercrombie y un after shave, y mis gafas entre otras cosillas. Las llaves de casa sobre la cisterna del retrete junto a un mechero sin gas. Un pantalón de pijama sobre la lavadora y más calcetines por el suelo.

–Buenas noches
–Buenas noches, ¿qué desea?
– Ponme una hamburguesa de ternera, dos Nestea, una bolsa de ésas patatas, un mechero y activa la máquina. Y me llevo un paquete de galletas...
–¿De éstas?
–Las Tosta Rica por favor 



Marcas de guerra, agujetas de baile, olor a alcohol y tabaco, un tobillo maltrecho, las amígdalas como pelotas de golf, la garganta como una cañería de plomo y visibilidad reducida durante las cuatro horas posteriores al levantamiento. Y por supuesto una casa echa una mierda.

El recuerdo borroso de una bella mujer bailando conmigo, ese perfume que aún me sigue a todas partes, el tacto de su firmeza al rodear su cintura, el escalofrío cuando me hablaba al oído y la inseguridad de su proximidad. Estaba guapa la muy hija de puta y sólo por ella, por esos momentos, merece la pena salir, beber y sufrir las consecuencias.

Creo que voy a ponerme una copa para no perder mi estado semi-inconsciente.

PD.- Dedicado a Ella, como no podía ser de otra forma.

#Nuwanda

Tortilla sorpresa (I)

Siempre me han dicho, por activa y por pasiva, que "el que quiere algo, algo le cuesta". Vivir solo tiene muchas ventajas para alguien como yo. Da libertad, seguridad, reafirma quiénes somos y nos muestra la dificultad de ser autónomo.

Como en todo, siempre hay otra cara...

Hay que planchar, fregar, cocinar, barrer, frotar, desatascar, abrillantar, recoger, doblar, guardar y volver a barrer a las dos horas. Es jodido. Sobre todo cuando llegas a casa del curro. Una vez haces lo que toque, buscas alimento. No siempre está la nevera llena pero siempre hay algo. Veo dos huevos en buen estado y decido hacerme una tortilla francesa...

Mi estómago protesta mis decisiones y pide más. Pienso... "Totilla con jamón york". Pero no hay jamón. ¿Dados de queso? Tampoco. ¿Tranchetes? Nada... Miramos en la despensa y sólo vemos una pieza de chorizo sangrante con cara de "elígeme a mí"... "Sí, sí, aquí, a mí, a mí"

Tortilla sorpresa 1: Tortilla francesa choricera

6 rodajas gordas de chorizo
2 huevos
Un poco de leche
Sal
Una cucharada de aceite


  1. Batimos los huevos con energía, sin que caiga ningún puto trozo de cáscara por Dios. Añadimos un chorrito de leche porque-mi-madre-dice-que-así-queda-mejor y una pizca de sal. Removemos suavemente.
  2. Cortamos las rodajas de chorizo en pequeños dados. Cuanto más pequeños mejor quedará. Sin piel por favor, ya que nos ponemos, nos ponemos de verdad. Si no queremos que la tortilla salga casi roja por el aceite de chorizo podemos retirar parte del mismo con una servilleta de papel absorbente. 
  3. Mezclamos el huevo con el chorizo. Removemos ligeramente y vertemos toda la mezcla en una sartén no muy grande.
  4. IMPORTANTE: ya que la tortila nos quedará con una forma rectangular, debemos procurar que los trozos de chorizo queden alineados en el centro de la sartén para poder cubrirlos como si de un crepe se tratara. La presentación puede cambiar la percepción de este plato.
  5. Dejamos que se haga un poco la parte de abajo y posteriormente intentaremos cubrir el chorizo con los laterales de la tortilla.
  6. El paso clave están en darle la vuelta a la tortilla para que se haga también por el lado superior. Se recomienda intentarlo directamente en la sartén, sin hacer saltar la tortilla ni nada similar. Con un poco de maña se consigue y así evitaremos un destrozo épico.
  7. Sólo queda asegurarse de que queda bien compacta y que el punto de sal es el correcto.

Espero que les guste. A mí no mucho pero es lo que hay...

#ChefNuwanda

Pollo en la nevera

Los solteros tendemos a ser cocinillas. Unos lo traemos incorporado de casa de nuestros padres y otros lo aprenden a la fuerza, por necesidad vital. Aunque pertenezco al primer grupo –ahora que lo pienso, debería escribir alguna receta no creen?–, también tengo dudas sobre ciertos temas como las dosis de especias, el punto de cocción o aspectos relacionados con la conservación de los alimentos –¿qué single no se ha tomado algo pasado?–.

Al volver a casa tras un duro día de trabajo debemos alimentarnos y recuperar las fuerzas que el ordenador consume. Lo primero que hacemos es ver si hay "algo de picar" como patatas fritas, fuet o mandarinas, al recordar que hace una semana y media que no pasamos por el supermecado nos planteamos otras alternativas. Alguna sobra, alguna lata y a las malas, bajar al chino.

No mucho más tarde pensamos en cenar. Tenemos unos kilos de más y procuramos cuidarnos, no llenarnos mucho por las noches. Algo a la plancha, pavo y philadelphia light o algún puré, todo vale. Hoy yo no tenía otra cosa que unos muslos de pollo que compré el sábado por la tarde. Fue pensar en hacérmelas al ajillo y la saliva empezó a derramarse de mi boca cual espuma de CocaCola en vaso de tubo con varios hielos.

La pregunta mágica, la que siempre nos hacemos todos, vino poco después a mi cabeza: "¿estará bueno o se habrá pasado?" Como muchos de mi generación, y la totalidad de las siguientes, busqué en Google, es decir, "googleé" –vaya mierda de palabra pero quería escribirla–. Busqué: "cuanto agunata el pollo en la nevera" y Google, que se sabe todos los diccionarios de todos los idiomas de este mundo y del siguiente, corrige las faltas de ortografía y me ofrece 47.200 resultados que encajan con mi búsqueda. Acojonante ¿no creen? ¿Tanta gente pregunta lo mismo en internet?



Entro en la primera página, como todos. Es un foro, como siempre.

Hola MV, 

el miercoles o jueves, no recuerdo muy bien, saqué del congelador a la nevera unas pechugas de pollo para que se descongelaran. El caso es que al final no las he hecho, la pregunta es sencilla.
cuanto dura este alimento en la nevera hasta ponerse malo?
Por regla general supongo que si no huele mal se puede comer, lo he estado olisqueando, huele a algo, pero no se si es bueno o malo, ya que tampoco me dedico a oler el pollo en buen estado. [...]
El sabelotodo es el rey de esta selva. Es ese que tiene 123.264 respuestas realizadas y 16 estrellas como símbolo de su enorme inteligencia, su gran extroversión y su tenaz solidaridad. Es el que te dice exactamente lo que quieres saber, sin tocarte los huevos ni nada parecido, algo inédito fuera de los foros –el resto de la red es aficionada a realizar chistes de las más absolutas gilipolleces. Y sí, hablo de Twitter–. A continuación veréis algunos ejemplos de estos civilizados amigos:

  • yo creo que no deberia haberle pasado nada, de todas formas supongo k lo vas a cocinar, en caso de haber pillado algo(que lo dudo en 2 dias) es posible que se muera al freirlo, plancharlo, etc
  • Si seguia bien envasado no tiene por qué haber problemas
  • No te preocupes que está bien, además el pollo sin cocinar tiene un olor peculiar pero no es porque esté malo.
  • No creo que le pase nada, es muy poco tiempo el que lleva. Aunque no tardes muchos días más en cocinarlo, no tientes a la suerte. Y ya de paso te aconsejo que lo hagas con salsa de mostaza.
  • 2 o 3 dias aguanta. Osea que hoy cometelo.. Mas de eso ya no te lo recomiendo
  • aki entra el chefflingg : el pollo cuando esta algo pasao te hace como algo de babilla , fijate en eso... luego el olor tb... pero si lo sacaste el miercoles.... en nevera.... pfff te tiene que aguantar . pero HOY sabado deverias ya pegarle una cocción. ( una vez cocido aguanta aun un o 2 dias mas ).
  • depende del estado del pollo antes de congelarse...si ha sido congelado fresquito, aguanta bastante, pero por norma general, se congela solo lo que no se vende/come fresco, es decir, pasando unos cuantos dias, si lo has comprado congelado no durara mas de dos dias en tu nevera.

Pero internet es la madre de la libertad-de-expresión-utilizada-para-reírnos-de-los-demás y sin duda encontraremos a quien anime cualquier foro con un comentario ingenioso o estúpido –o cruel en el peor de los casos–, sobre cualquier tema, generalmente a horas extrañas, con todo tipo de vídeos e imágenes para complementar y ahora, además y por culpa de Google, en cualquier idioma. He seleccionado las que más me han gustado:

  • lo que llegue Andreita y se lo coma.
  • Tranquilo, hasta que no salgan de la nevera por su propia cuenta no pasa nada.
  • El pollo dura bastante tiempo en la nevera. Luego, se autodestruye.
  • Tira una pechuga contra la pared. Si pasados uno segundos ves que la pechuga empieza a moverse hacia el techo, no se puede comer.
  • No se, pero el pollo del LIDL dura un cojón.
  • Hasta que no huela y no tenga color azul no creo que te pase nada. Además piensa ¿ qué te puede pasar? Estas obligado a comértelo y contarnos lo sucedido, MV espera mucho de ti            PD: si no te lo comes devuelme mi tiempo perdido por esta mierda.
  • ok el pollo en la nevera, pero... vivo o muerto ?
  • la gente espera que ponga si usted sufre efectos secundarios.

Me partí de risa, no pude parar. El colofón de esta maravillosa lectura llegó al final, con los dos últimos comentarios. Fueron la puntilla que me empujó a escribir esta estupidez:
A lo mejor lo han dicho ya y es una tontería, pero no puedo contenerme... "¿Por qué fue el pollo a la nevera?" –pregunta el primero 
–porque tenía calor?

Al final, me hice los muslos de pollo al ajillo con un poco de perejil. Exquisitos.

Reconozco que pensé muy seriamente lo de tirar uno de los muslos contra la pared...

Convivencia

By Nuwanda



La vida te lleva a muchos lugares y te echa de otros tantos. Uno de éstos, de los que dejamos atrás y uno de los más importantes de todos, es la casa de nuestros padres. Yo lo he hecho hace poco y vivo solo. No todo el mundo puede hacerlo, yo sí y me gusta, el único problema es que no me llega para pagar el alquiler y mantener un nivel de vida cercano al que tenía con mis progenitores.

Pienso en compartir piso y sólo veo problemas. Soy un tío bastante sociable pero en mi casa quiero paz, en mi vida quiero rutinas y no soporto a los chulos, charlatanes o ruidosos, ni tampoco, por supuesto, a nadie que vea "Mujeres, Hombres y Viceversa", "Gran Hermano" o Telecinco en general. Es difícil encontrar a alguien que lo tenga todo aunque los hay, pero con toda probabilidad viven muy bien en casa de sus padres o están emparejados/casados.