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El mejor de los casos

By Nuwanda

Una foto publicada por Murad Osmann (@muradosmann) el

Hace poco hablaba sobre Tinder y Happn, dos aplicaciones que están transformando las relaciones personales. Sin embargo, la realidad siempre va un paso por delante y recientemente me ha recordado la importancia de Facebook o Instagram en los asuntos del querer.

Welcome Tinder. Welcome Happn.

By Nuwanda



Tecnologías de la información y frustración amorosa o sexual es sinónimo de porno. Aunque también lo es una tarde solitaria en casa y un portátil en mano pero bueno, se me entiende. No serán pequeños los efectos de las nuevas tecnologías de la información en las relaciones sociales pero no es mi intención dármelas de lo que no soy. Aquí se viene a contar historias, no a hacer carrera.

No se puede ser tan 'pringao'

By Nuwanda


Dicen que las nuevas tecnologías están cambiando nuestra forma de comunicación. Seguramente el mayor fenómeno de todos ha sido el chat, y no por su complejidad técnica sino por eliminar el lenguaje oral de la comunicación interpersonal, haciendo de nuestro interlocutor un huevo de colores sin sentimientos ni emociones.

No nos damos cuenta pero chatear requiere confianza. Confianza en que no pasa de nosotros a pesar de ver la notificación, en que estará sola, en que sabrá interpretar el tono de nuestro texto o, nada más y nada menos, en que nos responderá en el momento "porque para eso tiene la puta lucecita verde encendida" o pone "En línea".


Gracias Facebook

By Nuwanda


"Lima", dicen en la descripción.

Una de las cosas que más me gusta de Facebook es la música que comparte la gente. Uno de los puntos fuertes de tener muchos amigos es que puedes encontrar una diversidad de gustos musicales perfecta para alguien con tan sólo unos pocos prejuicios musicales inamovibles. Aunque lo más llamativo son esas personas que han desarrollado una interesantísima y envidiada capacidad de hacer comentarios periódicamente con reflexiones propias, geniales en la mayor parte de los casos. 

Facebook y yo tenemos una relación de amor y odio. Sí, me ayuda a recordar cumpleaños, ver las fotos del grupo de amigas de mi ex-novia en verano y, a veces, sólo a veces, leer artículos interesantes. No seré yo el que niegue las utilidades de la red social.

Yo voy a ser el que diga lo peor de Facebook.

Aceptamos el móvil como arma blanca by Anónima

By Anónima

"Indique su teléfono fijo por favor:__________" 

Cada vez que leemos esta frase, nos sentimos como si nos hablaran de cuéntame. Es tal la importancia que el móvil ha tomado en nuestras vidas que ya ni nos acordamos de aquella época en la que tenías que sentarte en el suelo del pasillo para marujear durante horas, de cuando estabas hablando y tu madre descolgaba y marcaba, porque eran las 11 y tenía que hablar con su hermana, en lo mejor de tu conversación, o cuando tenías que llamar a un chico a su casa y rezabas para que no te cogiera su madre. Todo eso ya ha desaparecido. Ahora una tal SIRI se sabe de memoria el teléfono de nuestros contactos y les informa de cuándo estamos disponibles, nos busca peluquería, reserva en un restaurante, pincha la música apropiada e incluso es capaz de mandar el mensaje de buenas noches cuando vamos demasiado borrachos para hacerlo nosotros mismos.



  

Tenemos que hablar...






Llevo un tiempo queriendo escribir sobre Whatsapp. Creo que es un fenómeno social imparable que ha cambiado significativamente nuestra forma de comunicarnos. Sus beneficios son evidentes. Es inmediato, es gratis y es global, entre otros. Sin embargo, no me arriesgo si digo que también está causando daños en la comunicación presencial, trastornos obsesivos y una evidente degradación del lenguaje escrito, entre otros. También acuso al programita de haber matado al clásico "¿qué tal?"

Vaya por delante que soy un defensor del Whatsapp. Sus beneficios son innegables pero muchas personas se han vuelto locas. Además de instantánea, la comunicación por chat parece haber cogido también el cariz de permanente, de 24 horas non-stop, como si la gente ni durmiera, ni trabajara, ni cagara –uno de mis lugares favoritos para usar el chat–. La confianza no cotiza en máximos en estos tiempos salvo para escribir un lunes a las 3 de la mañana y la hora de la última conexión se ha convertido en una información imprescindible para muchas personas. Puedo entenderlo en el caso de un padre o una madre pero todo lo demás es obsesión. La gente parece esperar que dicho dato les diga algo más que eso, algo más que una hora.

Y el virus se extiende.

Linkedin y tú

Hace un tiempo logré quedar a través de Linkedin con una hermosa mujer a la que no veía desde hacía años (puedes leer todo el proceso aquí, aquí y por último, aquí).

Nunca pensé que dicha red social tuviera un uso más satisfactorio, sin tener en cuenta las opciones de encontrar un empleo, que el de cotillear la evolución profesional de amigos, conocidos y enemigos. Los debates son una mierda, la peña te agrega sólo para acceder a tus contactos y el 90% miente, aunque en este sentido no es muy distinta a Facebook.

El caso es que tras aquella maravillosa velada de risas, alcohol y provocaciones y una semana de mensajes calentitos, no volví a saber de ella. Tiempo después supe que visitaría su ciudad y no, no pude evitarlo, escribí. Y lo hice recordando en todo momento aquella noche, aquella gran noche. Decidí volver a llamar a su puerta y para mi sorpresa, la puerta se abrió...

¿Qué tal todo?
Llevo mucho tiempo sin saber de ti. ¿Tendré el placer de verte cuando vaya por allí?
Besos

Fue un mensaje de aproximación sin más intención que recordar que seguía vivo, que me seguía preguntando por ella y que estaba como loco por volver a verla. Y repetir.

Todo bien la verdad. Ya me licencié, al fin, y ahora estoy buscando curro. La verdad es que no encuentro nada pero bueno, sigo ilusionada. 
La verdad es que me gustaría no verte por estar en el extranjero en mis primeras semanas de trabajo pero si no es así, me encantará, ya lo sabes :P 
¿Cómo te va? Infórmame de tu vida... 

¡Bien! Mantiene el interés y pensé que debí dejar la bandera bien arriba, vamos.

Pues todo muy bien. Currando mucho como todo inicio de año pero muy contento. 
Las cosas me van bastante bien, no me puedo quejar. No dudes en pedirme ayuda si crees que puedo hacer algo para que encuentres curro. 
Por otro lado, sabía que querrías que nos viéramos. También me apetece morena.

Y así, con dos mensajes tontos, un par de recuerdos muy divertidos y alguno guarro, aquella chica, aquella gran noche, me alegra el día, me alegra una eterna mañana e ilumina el futuro próximo.

Quiero repetir y quiere repetir... Espero no enamorarme por el camino, o sí...  Supongo que todo depende de ellas.

Puto sexo opuesto

Una cita borrosa

Estoy en Sevilla y hace no mucho tiempo tuve la suerte de cruzarme con un viejo ligue sevillano de la adolescencia en la red social profesional Linkedin. La cosa no fue nada serio, dos besos y un poco de culo, no hubo oportunidad.

Decidí escribirla a través de ésta red social y le comenté, con la suficiente antelación, que visitaría su ciudad durante este fin de semana. Le alegró bastante para mi sorpresa y no dudó en ningún momento en quedar conmigo. Me dió su móvil sin mucho esfuerzo pero, como aprendí hace ya tiempo, pasé un poco de ella.

Finalmente la escribí y le redordé nuestra quedada. No lo había olvidado lo que es una buena señal en sí mismo. Encima, reafirmó sus ganas de quedar. Me alegré, me dió morbo. Hace tanto que no la veo que no sé nada de ella por lo que será lo más parecido a una cita a ciegas que he tenido jamás.

El destino es puñetero y ha querido que el día de mi cita borrosa caiga en Sevilla el maldito Diluvio Universal. Por el momento viene y va, se puede salir pero te arriesgas a volver empapado. Sólo dos minutos bajo la intensa lluvia son suficientes para tener que escurrir los calzoncillos, algo poco sexy creo yo...

No tengo nada claro cómo comportarme con alguien con quien estuviste cerca de follar y sin embargo han pasado 8 ó 10 años sin verla. Por esto no puedo llamarlo cita a ciegas, es más bien una cita borrosa, un chica a la que conciste pero no conoces, una chica que ha dejado de ser una adolescente. Es oficial: esta situación me pone malo.

Recuerdo como era entonces. Un poco loca pero divertida, problemática si viviera en Sevilla pero perfecta para las visitas ocasionales. Creo que ella se lo pasó muy bien conmigo y espero que el recuerdo que ella guarde sea, también, positivo.

Espero que no se raje en el último momento aunpese que lo entendería y si finalmente viene, espero que la lluvia se convierta en mi aliada y guíe nuestra cita por el camino más seguro a la vagina. La lluvia puede ser cojonuda o nuestra peor pesadilla si de echar un polvo hablamos.

Espero que ésta vez la lluvia sea una buena samaritana con un necesitado como yo... Sea como sea, se lo contaré.

Todo tiene un límite...

By Nuwanda



Nunca he entendido las relaciones a distancia. Creo que no tienen casi nada de lo que debe tener una relación sentimental. Podría decirles que el sexo telefónico, o cualquiera de sus evoluciones tecnológicas –lo ideal ahora sería el FaceTime del iPad ;p–, es una de las mayores paridas que he escuchado en mi vida. Es lo más patético del mundo pese a que "una vez al año no haga año". Todos lo hemos hecho pero si lo piensan desde la distancia, no hay nada más ridículo que un hombre de bien tocándose con una mano y sujetando el móvil con la otra.

Una novia a cientos o miles de kilómetros es más una amiga que una novia desde el momento en que te da el beso de despedida en el control del aeropuerto. El desapego que genera una separación física prolongada es una fuerza incontrolable. Es esa fuerza que cualquier viernes por la noche te lleva a abalanzarte sobre la primera chica que te mira con una sonrisa inocente.


Apaga el ordenador cuando eches un polvo

No es que el ordenador sea tan inteligente que se ponga a grabar cuando estás en el tema, es que hay algún software capaz de controlar tu webcam sin que te des cuenta. Si prefieres no hacerlo lo entiendo, a mi mientras no se vea mi cara me daría igual pero procura tener el ordenador en un lugar que ofrezca un ángulo favorecedor de tu cuerpo, es decir, evita tenerlo a los pies de tu cama...

Si quieres saber algo más...

#NormasParaRecordar: Apagar el ordenador antes de echar un polvo