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Tan sexy by #Anónima

By Anónima

La distancia es como el alcohol: saca la verdad de cualquier relación. Muchos han cantado la famosa frase de “la distancia hace el olvido” pero me gusta más esa que dice “la distancia es aquello que devuelve al amor, el mismo gusto que la costumbre le hizo perder”. 

¿Con esto a dónde quiero llegar? No voy a hacer filosofía sobre un tema tan manido como lo complicado que es mantener una relación a distancia. Sólo quiero poner en valor todo aquello que no se disfruta más que en el recuerdo y que cuando los kilómetros se acaban, aparece como una sorpresa, un regalo para la vista, el tacto, el olfato, el oído y hasta para el gusto. 

Ahora que por fin te tengo delante pienso… “eres tan sexy”.

Mi madre es Rambo by #Anónima

By Anónima



"Anónima"

Aunque las feministas más feas se empeñen, hombres y mujeres nunca seremos iguales. Es por esto por lo que en mi rol de mujer no acomplejada por serlo, debo asumir mi responsabilidad y hablar de la maternidad. Aunque la verdad es que el todopoderoso autor de este blog también podría hablar algún día sobre el instinto maternal, le creo capaz.

Con la llegada del otoño, noveno mes del año, empiezan a salir a la luz las consecuencias de ese dicho tan cierto de la primavera la sangre altera y empiezas a ver cómo risueñas señoritas pasean sus panzas con orgullo. Es la única tripa que se debe lucir como si fuera un galón, eso sí que es valor y no lo que hace Cristiano Ronaldo y a él le pagan 17 millones de euros…pero eso es otro tema.


Aceptamos el móvil como arma blanca by Anónima

By Anónima

"Indique su teléfono fijo por favor:__________" 

Cada vez que leemos esta frase, nos sentimos como si nos hablaran de cuéntame. Es tal la importancia que el móvil ha tomado en nuestras vidas que ya ni nos acordamos de aquella época en la que tenías que sentarte en el suelo del pasillo para marujear durante horas, de cuando estabas hablando y tu madre descolgaba y marcaba, porque eran las 11 y tenía que hablar con su hermana, en lo mejor de tu conversación, o cuando tenías que llamar a un chico a su casa y rezabas para que no te cogiera su madre. Todo eso ya ha desaparecido. Ahora una tal SIRI se sabe de memoria el teléfono de nuestros contactos y les informa de cuándo estamos disponibles, nos busca peluquería, reserva en un restaurante, pincha la música apropiada e incluso es capaz de mandar el mensaje de buenas noches cuando vamos demasiado borrachos para hacerlo nosotros mismos.



  

Son mis ideas y me las llevo by Anónima


By Anónima

Hace unos días, en mi tradicional paseo nocturno, mientras esperaba a que mi perro oliera cada milímetro de un árbol de Serrano, vi a una chica y un chico de entre 16 y 30 años, intervalo tan amplio como necesario pues con las niñas de hoy en día ya es imposible calcular si está recién inscrita en el colegio o doctorada cum laude, el caso es que se miraron cogidos de la mano, se dieron un beso en los labios y se separaron. Él miró cómo su enamorada criatura se giraba intermitentemente con sonrisa pícara hasta que ella dobló la esquina y (en escritura, menos es más) las miradas se separaron. 

A partir de ese momento sus mundos se separaron, ella fue dando saltos de alegría cual gacela de la sabana hasta su portal, y él sacó el móvil y escupió dos veces. Ante esta situación tan básica vinieron a mi cabeza dos ideas, la primera que ¡qué marrano! y la segunda que da igual la edad que tengas o el estado civil, o sentimental, en el que te encuentres, todos necesitamos unos minutos para estar solos. 


No me gusta Rafa Mora by Anónima

Continuamente oímos a las chicas solteras de nuestro entorno, especie menos abundante que el lince ibérico, decir que por la noche no se conoce a nadie “decente”, que es imposible encontrar a un machote con pelos en las piernas, un trabajo estable, camisa, zapatos y una conversación normal, que no interesante. Cuando oigo estas cosas, muchas veces pienso ¿Pero te has oído? ¿Te has mirado al espejo?. No me estoy refiriendo a la apariencia física que cada una la juega como quiere, puede o le aconseja su blogger de moda favorita, me estoy refiriendo a la imagen que las chicas damos por la noche o normalmente cuando se trata de conocer a un chico. 

¿Alguna vez te has parado a pensar que atraes lo que proyectas? Estamos en un momento en el que las mujeres tenemos que ser una especie de transformers que sepan enamorar, trabajar, pensar, no pensar, adelgazar, comer sin engordar, parir, ahorrar, reír, enfadarse, ser pasionales, ser razonables, estar centradas, cocinar, ser maduras, ser mujeres, ser tíos, etc. pero no por ello tenemos que dejar de ser lo que somos, chicas. Chicas normales con sus preocupaciones, sus defectos, sus complejos y las más/menos afortunadas con su trabajo. ¿Por qué si somos así, cuando salimos por la noche nos empeñamos en parecer golfas atontadas que no saben más que beber, sonreír y hacer fila durante horas para mirarnos en el espejo e intentar retocar nuestro inexistente maquillaje? ¿Por qué intentamos conquistar a un hombre siendo tan naturales como una vaca? 


 

Tres por siete somos dos by Anónima


*Nueva entrega de mi amiga anónima.

Enseguida hará tres años que vivimos juntos, no te he comprado nada aún. ¿Tengo que comprarte algo? No había pensado hacer nada especial, como tú no has comentado nada, he pensado que no lo considerabas transcendental. Parece mentira lo rápido que pasa el tiempo desde aquella tarde en la sierra en la que nos vimos por primera vez y tú pasaste de mí. 

Sin duda eres mi relación más larga, cuando viniste a vivir a mi casa, vi claro que teníamos un futuro juntos. En este tiempo hemos compartido mil y una experiencias, mil y una noches juntos, paseos a la luz de la luna, bajo la lluvia, sobre el asfalto incandescente de Madrid, incluso compartimos un bocadillo un día en un puti de la A2. Tú me apoyaste cuando veía cómo mi coche se iba en una grúa, las dos veces, aguantaste mis llantos cuando me caí de culo por las escaleras, incluso me acompañaste al taller y ocupaste mis manos cuando quise asesinar al mecánico que me preguntó si la luz que se me encendía en el salpicadero era el intermitente.


Ni escote, ni alcohol. Solo ilusión. by Anónima

A veces alguna lectora me escribe y, de vez en cuando, resulta que lo hace con una calidad sobresaliente. Hace poco sucedió esto y he pedido un artículo suyo. Y como todo cazador que se precie, quiero conocer mejor al enemigo. Le propuse escribir sobre los "hombres de sus sueños versus los hombres con los que se casan". Ahí va el resultado. Espero que os guste tanto como a mí y tengamos, todos, ocasión de volver a leer algo de mi querida amiga "Anónima".

Ni escote, ni alcohol. Solo ilusión.

Nuestra vida está llena de dichos o refranes sobre cómo elegir pareja, novio, marido y hasta caballo. Vamos desde lo más sentimental, como la gran y tan cierta frase "amores que matan nunca mueren" hasta frases tan absurdas como "ante la duda…", todos sabemos cómo sigue y no quiero ser soez, por lo menos, no de momento. Pero estas reglas matemáticas que no dejan dudas respecto a la elección, no hacen más que complicar las cosas y conseguir llenarnos la cabeza de pájaros que vuelan siempre en círculos en torno a lo mismo. ¿Cuál es el mío? 


Error no existe en mi vocabulario by @JuanSantafe


Animales. Lo que nos separa de ellos, es el aprendizaje cognitivo. El que se basa en los procesos de pensamiento. En todos esos procesos de mi cabeza, no aparece la palabra error. Para ustedes dos, Marta y Nuwanda, el error está relacionado con el aprendizaje o con el tirar para adelante a pesar de ellos. Reconocéis y asumís el error. Yo voy a un paso más. No existe la palabra error. Existen experiencias. Todo suma para ser persona. Buena o mala o regular, al fin y al cabo, persona. Sumatorios para ser uno mismo. Y podréis decir: 

“¿Vives en los mundos de Yupi?” 

Soy mourinhista por @JuanSantafe


Artículo escrito por Juan Santafé

Les pongo en contexto: @NuwandaVive y @martagllera entraron nuevamente en un bucle. Y ya van dos. El primero aún por resolver, aunque le quedan pocas horas, sigo siendo el juez y todavía estoy deliberando a falta de los alegatos finales. En este segundo, el tema es “rutina vs locura”. Se refieren a las relaciones, claro. Pero en este segundo se produjo un cambio, al menos en lo que respecta a mi papel en la contienda:


El tuit fue para mí como el sonido que sale de una corneta cuando se llama a los soldados a filas. Fue la señal que activó en mi cabeza una primera idea que se convertiría en mi argumento: ¿y qué más da?