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Como ir al puti

Ir a la peluquería siempre es una experiencia excitante. La aleatoriedad del profesional que nos corta el pelo es un aliciente enorme para visitar el establecimiento con asiduidad y contarles a ustedes lo que sucede.

Hoy, he pensado que estaba en un puti club.
–Hola, buenas tardes.
–Hola buenas
–Qué desea?
–Cortarme el pelo –gracias Sara
–Con alguien en especial? ¿Tiene alguna preferencia? –como si de una colección de objetos se tratara, otea el horizonte mientras su brazo señala el género.
–Normalmente me corta él pero le veo liado
–Sí, tendrías que esperar dos turnos pero puede cortarte ella –señalando hacia la terrorista.
–Muy bien
–Pase a los lavabos por favor. Gracias

El corte

No soy ningún pijo y no puedo decir que tengo que un estilista pero sí tengo un peluquero favorito. Además tengo uno muy curioso aunque hablaré sobre él en otro momento ya que hoy, y he aquí el dilema, no estaba. Hoy no estaba cuando he llegado y por tan sólo 15 minutos me ha tenido que cortar el pelo la típica cuasianciana que según la ves te das cuenta de que por llevar 40 años cortando el pelo se cree el mismísimo Llongueras y te va a cortar tan rápido, y se la suda tanto como te quede, que no vas decir ni "muu", por si acaso.

Con pulseras de todo tipo y condición, casi como si de un manojo de campanillas se tratara, agarra la maquinilla antes de preguntarme nada. No es que no la vaya a necesitar, es que me gusta tener algo de poder sobre mi corte de pelo, más aún con los precios que hay pagar hoy en día.

–Como lo quieres? –me pregunta con la tranquilidad de cuatro décadas de experiencia, como si la satisfacción del cliente fuera el mero hecho de dejarse cortar el pelo por ella.
–Como lo llevo, pero más corto. –y matizo– Corto por los lados y por detrás y más largo por arriba. Suelo llevar raya por motivos de trabajo. –antes de acabar ya tenía el 3 puesto en la maquinilla.
–Te paso un tres, te parece? Y luego te voy rebajando con la tijera –ya casi empezando...
–Insisto: es como lo tengo pero más corto.