Ir a la peluquería siempre es una experiencia excitante. La aleatoriedad del profesional que nos corta el pelo es un aliciente enorme para visitar el establecimiento con asiduidad y contarles a ustedes lo que sucede.
Hoy, he pensado que estaba en un puti club.
Hoy, he pensado que estaba en un puti club.
–Hola, buenas tardes.–Hola buenas–Qué desea?–Cortarme el pelo –gracias Sara–Con alguien en especial? ¿Tiene alguna preferencia? –como si de una colección de objetos se tratara, otea el horizonte mientras su brazo señala el género.–Normalmente me corta él pero le veo liado–Sí, tendrías que esperar dos turnos pero puede cortarte ella –señalando hacia la terrorista.–Muy bien–Pase a los lavabos por favor. Gracias