Mostrando entradas con la etiqueta Buenos días. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Buenos días. Mostrar todas las entradas
Joder Maribel....
Buenos días...
Una mañana de domingo de hace no mucho, el sol irrumpió en mi casa cual alunicero en una joyería. El dolor de cabeza era importante, muy importante, inversamente proporcional a la calidad de alcohol de los garitos de la noche madrileña. Tenía piernas hinchadas y la garganta no me permitió ni cagarme en el hijo-de-puta-cabrón que apagó un cigarro en mi antebrazo.
También es probable que me auto-mutilara pero preferí descartarlo.
Tras pocos minutos de desconcierto y posicionamiento espacio-temporal, en mi cabeza sólo había dos cosas: café y tostada, tostada y café. Nada más.
Me pregunté: ¿dónde están mis pantalones? Vi mis zapatos, mi camisa, mis calcetines, los restos de la cena, la comida y el desayuno y el vaso, ese vaso asqueroso que tenía la pinta de ser mi última copa, uno de esos vasos de plástico que recuerdas transparentes y que sin embargo pierden su transparencia pasadas unas horas y mutan a un color grisáceo, como si de lo tóxicos que son se consumieran solos y, por supuesto, ni rastro de mis pantalones.
Tenía hambre y la naturaleza es sabia...
Tenía hambre y la naturaleza es sabia...
Guardado en:
Anécdotas,
Bar,
Buenos días,
Rutinas
Suscribirse a:
Entradas (Atom)